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Antes de Linares, Manolete ya estaba muerto Tuesday, 13 February 2007

Empezaré por el final. El libro Lupe, el sino de Manolete, escrito por Carmen Esteban y publicado en Espasa/Hoy es de obligada lectura. Si olvidamos el estilo fácil y sin ningún ditirambo, un estilo macizo y chuleta. Y nos vamos a las descripciones, trufadas de un formidable detallismo iconográfico, sentimos como el relato nos transporta a la historia, plena pero también amarga, que vivieron Manolete y Lupe Sino.

Una de las grandes aportaciones del libro es la sinceridad con el único prejuicio de arranque -para mí acertado- de tomar partido por Lupe y en ese contexto ofrecernos a un Manolete que junto a ella está radiante y que en el momento en que se difumina la silueta de su amada se torna en un hombre amargado, cuya tristeza se mitiga en las farras y delante del toro. Este cordón umbilical se rompe en el mismo instante que Manolete decide tomar una decisión a favor de su felicidad. Allí es cuando al monstruo su entorno le hostigan sin cuartel, no cejando “hasta que no le vean muerto”, como dijo Lupe meses antes de su muerte.

Carmen no renuncia a ofrecernos la versión oficialista del momento, con gran agudeza la contrasta, a la timorata versión del movimiento, con la contraria, a partir de ahí el blanco se impone al negro con una claridad apabullante. Las 100 últimas páginas son vertiginosas. Valiente como nadie, la autora se ata los machos cruzándose al pitón contrario para llamar por su nombre a personajes innombrables que rasparon cuanto pudieron en su beneficio y en perjuicio claro de Manolete. A esa versión me refiero cuando la llamo oficialista. La otra hasta ahora no había sido tenida en cuenta con rotundidad.

Como dijo un cronista durante las actuaciones del torero cordobés en la feria de Vitoria del 47, Manolete en su última tarde arriesgó tanto, lo hizo tan suicidamente que para entonces el torero ya había muerto. Linares fue el epílogo de una historia anticipada por este sagaz cronista y mucho antes por quien mejor le conoció: Lupe Sino. Pese a lo cual Manolete hubiera sobrevivido a la cornada de Linares si no hubiera sido por los continuados fallos de los galenos venidos de Madrid. Los facultativos no escucharon al médico que le había atendido. De no haberle puesto una bolsa de plaquetas, claramente defectuosa, el torero podría haber sobrevivido.

Mañana más,

Comments»

1. Rosa J.C. - Tuesday, 13 February 2007

Yo aún no he llegado a ese punto… Veremos qué pasa mañana.