Qué asco Friday, 14 May 2010
Leí el pasado domingo 2 de mayo a Javier Marías con el mismo interés que todas las semanas. La conclusión me la daba el propio escritor: España es un país de buenos y malos, no puede ser de otra manera -la anotación es mía-. Unas horas antes de meterme en el blog para escribir este post, le enviaba un correo a un gran amigo acerca de su felicitación futbolística. Esta persona, fiel seguidor del Madrid, decía alegrarse mucho por el éxito de mi equipo. No dudo que lo hiciera por mí y por otros amigos, ahora bien que lo haga por el Atleti es muy dudoso. Le explicaba que esto es un asunto de clasismo, fíjate, por fin ganan algo estos pobrecillos. Acostumbrados a comer pan duro y prácticamente mendigar en estos años, la Europa League es el día de acción de gracias para un colchonero y eso mismo creen un alto porcentaje de los madridistas, ellos son los que nos invitan a tomar pavo una vez el año. Me gustaría saber si esta fuera la decimoquinta Champions del Atlético, qué pensaría un merengue. Envidia. Y perfidia. Ya se sabe, el fútbol es una gran estupidez sacada de quicio y este arranque no es menos a esa categorización.
Pero yo estoy aquí para contaros como ya sabéis que esta mañana han ganado los malos -como casi siempre-. La suspensión al juez Garzón es la podredumbre que pedían los reventadores de la libertad y de la democracia. Este país ahora mismo da mucho asco. Enmedio de esta charca del guarro se pasean impolutos muchos sinverguenzas -perdón, presuntos- que sonríen ante su impunidad tras haberles pillado robando y vistiéndose de puta madre -perdón, presuntamente-. Claro que lo jodido de todo esto es reconocer a los pobres, a los indefensos -eso mismo le pasó a Zapatero el miércoles-. Los que piden los restos de sus muertos deben ser para esos tipos del TS y del CGPJ algo peor que carroña, gentuza que quiere volver a lo que ya está cerrado por la Transición, dicen. A estos representantes del órgano colegiado que se encarga de gobernar la justicia, los que reclaman sus muertos son unos rojillos rencorosos. Para joder a esos rojos de mierda había que suspender a Garzón y de paso mataban el pájaro de la Gurtel: que listos son estos licenciados.
Perdón por las prisas, la falta de cuidado y los tacos. Me tranquilizaré, vuelvo a la Rua Dos Dauradores a ver si me reconforto con un tal Belano.
debe ser esta gente para que hay
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No pasarán!